España: El compromiso con la calidad mantiene el valor de la patata de A Limia.
El precio de la patata sigue en descenso, y gracias a los contratos cerrados antes del inicio de la campaña, se ha logrado vender a 35 céntimos por kilo.
El precio de la patata, el producto estrella de la comarca de A Limia, continúa cayendo en picado, alcanzando ya los 12 céntimos por kilo, una cifra que dista considerablemente de cubrir los costes de producción.
Fuera de contrato, explican los agricultores, no han vendido ni una sola patata que sobrepase los costes de producción. Las que están amparadas por contrato y acogidas a la IXP (Indicación Xeográfica Protexida) alcanzaron precios de cerca de 0,35 céntimos por kilo, pero estas representan solo una parte de las hectáreas cultivadas. Aunque habitualmente los productores establecen contratos previos a la campaña, esta práctica ha disminuido en años recientes debido a los buenos precios que se conseguían en el mercado, una tendencia que ahora parece haberse revertido.
Para poner las cifras en perspectiva, entre 2023 y 2024, el mismo kilo de patatas que hoy vale 12 céntimos se vendía por cerca de 50. Esta diferencia con los precios contractuales, que rondan los 35 céntimos, llevó a muchos productores a disminuir el volumen destinado a acuerdos previos.
Los agricultores adheridos al sello de calidad de la IXP tienen acceso a contratos gestionados por la entidad, la mayoría de los cuales este año se cerraron con precios que oscilaron entre los 30 y 40 céntimos, según confirmó José Manuel Gómez, presidente de la IXP. Gómez destacó que estos contratos se han respetado, pero advirtió que quienes no producen bajo este sello están vendiendo sus patatas muy por debajo del coste de producción, que estima en torno a los 25 céntimos por kilo.
La situación podría agravarse en 2026 debido a las recientes inundaciones en A Limia. Gómez señaló que las lluvias torrenciales han arrastrado elementos esenciales del suelo, obligando a un mayor uso de fertilizantes y, por ende, a un aumento en los costes. Además, los cultivos enfrentan otro desafío: los campos todavía tienen un exceso de agua cuando ya deberían estar siendo trabajados.
Los productores locales temen también una nueva bajada en los precios contratuales este año. Según sus estimaciones, si la variedad Kennebec no supera los 30 céntimos o la Agria queda en 20 céntimos por kilo, será inviable recogerlas manualmente debido a los elevados costos laborales.
A pesar de las dificultades, la producción bajo el sello IXP sigue ganando adeptos. Es el caso de Antonia Calvo, propietaria de "A Casa da Pataca", quien desde hace varias campañas destina gran parte de su producción a este sistema certificado. Calvo reiteró que el coste de producir un kilo ronda los 25 céntimos, cifra que además debe incluir el gasto en mano de obra para quienes contratan empleados.
Incertidumbre en el sector
La situación actual genera un clima de incertidumbre en A Limia, cuya economía depende sustancialmente del cultivo de la patata. Aunque se está llevando a cabo una inversión significativa—más de 40 millones de euros—en un nuevo sistema de regadío para la comarca, muchos agricultores contemplan con preocupación el futuro del sector. "Si los precios siguen así, habrá que ver quién se atreve a continuar", expresan con preocupación.
Algunos incluso auguran que el desplome de precios será aún peor. "Vamos a terminar vendiéndolas a 8 céntimos. Este año está siendo un desastre", lamentan. La llegada masiva de patatas extranjeras, sobre todo francesas, al mercado nacional ha llevado los precios a niveles históricamente bajos; y eso sin contar con el posible impacto del acuerdo comercial con Mercosur. "Si ese acuerdo entra en vigor y saturan más el mercado, será insostenible para nosotros", advierten.
Las condiciones climáticas también agravan el panorama. Las lluvias intensas al inicio de la primavera retrasaron la entrada a las fincas y, junto con las altas temperaturas del principio del verano, complicaron el desarrollo del tubérculo. Esta pauta climática ha afectado igualmente a otros cultivos como los cereales de invierno y primavera, ambos especialmente castigados en las últimas temporadas. Por si fuera poco, los canales existentes, según denuncian los agricultores locales, están totalmente inoperativos.
Crecimiento de la calidad frente a la cantidad
Ante este escenario adverso, algunos encuentran una luz al final del túnel apostando por la calidad. "Con el cambio en las tendencias de consumo, hoy en día hay que priorizar calidad sobre cantidad", señala José Manuel Gómez. Según el presidente de la IXP Pataca Galega, cada vez son más los productores que se suman al sello debido al creciente aprecio del consumidor final por productos certificados.
Fuente: laregion.es




