Perú: Ayacucho cuenta con más de 900 variedades de papa nativa
Aún falta posicionar la diversidad varietal para lograr su integración y avanzar en el mercado nacional.
Ayacucho alberga una de las reservas más destacadas de biodiversidad agrícola en el país, que incluye más de 900 variedades de papa nativa junto con decenas de tipos de mashuas, ocas y ollucos. Sin embargo, tanto productores como promotores del sector alertan que esta riqueza genética sigue sin consolidarse en el mercado nacional, limitando así su impacto económico en las comunidades altoandinas.
Este llamado de atención se dio a conocer durante la presentación del libro El catálogo de las papas, mashuas y otros tubérculos que se dan en Tircos, una publicación que documenta la diversidad agrícola de la región, promoviendo su valor productivo y nutricional.
Edilberto Soto, en representación de Corpapa, destacó que Perú es reconocido como el centro de origen de la papa. Asimismo, mencionó que Ayacucho alberga el complejo arqueológico de Pikimachay, donde se encontraron vestigios del Hombre de Pikimachay, con una antigüedad superior a los 20 mil años. Estos hallazgos refuerzan la relevancia histórica de la región como un espacio fundamental para la domesticación temprana de especies alimenticias.
También hizo énfasis en el sistema arqueológico de Parihuanca, considerado uno de los calendarios agrícolas más antiguos de América. Este sistema se articulaba con el Camino Inca para facilitar la planificación productiva en el antiguo territorio andino.
En cuanto a la diversidad agrícola actual, Soto señaló que Ayacucho conserva una notable colección que incluye 910 variedades de papa nativa, cerca de 114 tipos de mashua, 50 de oca y 20 de olluco. No obstante, denunció que el principal desafío para su preservación es la baja demanda comercial. Destacó que si un producto no es suficientemente conocido por el mercado, es difícil que logre aceptación, problema reflejado en la limitada presencia de estas variedades en las ciudades.
El representante añadió que, con el tiempo, productos como arroz, fideos y harinas han desplazado a los tubérculos andinos en la alimentación cotidiana. Este cambio ha reducido el consumo de variedades nativas ricas en minerales y antioxidantes, características presentes en papas amarillas, azules, rosadas y blancas.
Pese a ello, subrayó que el Centro Internacional de la Papa mantiene estas especies en bancos de germoplasma para garantizar su conservación científica. Sin embargo, enfatizó que la verdadera sostenibilidad dependerá de que los agricultores continúen cultivándolas y exista suficiente demanda para sostener su producción.
En cuanto a la industrialización, Soto mencionó ejemplos exitosos como la marca Tiyapuy, donde pequeños productores han logrado abastecer plantas procesadoras y acceder a mercados más amplios. Aclaró que para replicar estos modelos será fundamental coordinar esfuerzos entre productores, sector privado, autoridades y universidades.
Distritos como Tircos, que cuenta con al menos 39 variedades de papa cultivadas, presentan un gran potencial aún desaprovechado. Así, la región enfrenta el reto dual de preservar su patrimonio genético mientras transforma esta diversidad en una oportunidad económica sostenible para miles de pequeños agricultores.
Fuente: jornada.com.pe




