Honduras: Importaciones, condiciones climáticas y plagas afectan la producción de papa en Intibucá
Las importaciones a gran escala, las condiciones climáticas desfavorables, las plagas y los elevados costos de producción reducen la competitividad y desmotivan a los productores.
El cultivo de la papa, considerado uno de los sectores más representativos del departamento de Intibucá y base económica y cultural para sus comunidades lencas, enfrenta actualmente una preocupante disminución en su competitividad. Esta situación se deriva de importaciones masivas, el cambio climático, la proliferación de plagas y enfermedades, así como el incremento en los costos de insumos agrícolas y combustibles, factores que afectan gravemente la estructura productiva del sector.
Fredy Hernández, un agricultor de la comunidad de Manazapa, ubicada en el municipio de Intibucá, ha decidido abandonar el cultivo de papa y aconseja a sus hijos no continuar con esta actividad en el futuro. Además de la papa, él cultiva repollo, frijoles, maíz y coliflor, pero ha llegado a la conclusión de que la producción de papa no es rentable. Ahora prefiere que su familia explore otras alternativas económicas.
Según Hernández, el cultivo de papa está en declive. Afirma que los agricultores deberían buscar otros rubros y pedir apoyo a las autoridades locales y nacionales para obtener incentivos que alivien su situación. Sin embargo, critica que aunque el Gobierno anuncia ayudas, estas no llegan a quienes más las necesitan.
El cultivo de papa en Intibucá tuvo sus inicios en la década de 1950 gracias al ingeniero Theodoracopoulos, quien introdujo semillas provenientes de Holanda, como las variedades Alpha Mirka y Red Pontiac. Desde entonces, se convirtió en un rasgo distintivo de las comunidades lencas, pero hoy muchos temen que esta tradición esté perdiendo su vigor.
Arnold García, encargado de comercialización en la Empresa Campesina Agroindustrial de la Reforma Agraria de Intibucá (Ecarai), señala que el escenario actual es preocupante debido a los estragos del cambio climático. Las condiciones meteorológicas adversas se han intensificado y el aumento en los precios del combustible ha disparado los costos del riego en momentos en que el agua escasea.
Además, la variabilidad climática ha propiciado un incremento notable en la presencia de plagas y enfermedades. Entre las más comunes están la Paratrioza o Psílido de la papa (Bactericera cockerelli) y la polilla de la papa, las cuales generan gastos fitosanitarios elevados y considerable pérdida en los rendimientos productivos.
Unas 3,000 familias de Intibucá dependen directamente del cultivo de papas. En conjunto, producen alrededor de un millón de quintales al año, equivalentes a aproximadamente 45,000 toneladas que son comercializadas principalmente en Honduras, con un pequeño porcentaje destinado a exportación hacia El Salvador.
A nivel local, los agricultores lamentan el aumento extremo en los costos de producción. El encarecimiento de fertilizantes, fumigaciones y transporte se suma al deterioro de las carreteras, lo que eleva los gastos logísticos y genera demoras en el traslado de las cosechas hacia los mercados.
Las importaciones masivas procedentes de México y Guatemala representan otro golpe para la agricultura local. Arnold García menciona que durante los últimos dos años estas han causado un impacto devastador, inundando el mercado nacional con toneladas de papa fresca a precios considerablemente bajos. Esta competencia desleal obliga a los productores locales a vender sus cultivos por debajo del punto de equilibrio.
La llegada constante de grandes volúmenes importados en contenedores completos afecta los márgenes financieros de los agricultores hondureños. “La papa importada se vende más barata, lo que dificulta nuestra competitividad”, sostiene García. Para él, esta situación ha desmotivado a muchos productores, quienes ya se cuestionan si vale la pena seguir cultivando papa.
En Intibucá, el ciclo agrícola se mantiene prácticamente todo el año. No obstante, organizaciones como Ecarai intentan escalonar las siembras para evitar una saturación del mercado, tomando en cuenta que el ciclo vegetativo promedio de las papas es de unos 105 a 110 días.
Por otra parte, los productores manifiestan su descontento con el limitado apoyo gubernamental frente a la crisis actual. Aseguran que aunque se anuncian programas de incentivos económicos, estos rara vez llegan a los pequeños agricultores que enfrentan los mayores desafíos debido al clima y las condiciones desfavorables del mercado.
Fuente: laprensa.hn




