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Argentina 07/08/2021

Argentina: A pesar de la crisis hídrica, temen que en 2022 haya sobreproducción de cebolla

Advierten que, ante el mal año que se está viviendo, muchos productores del área de riego puedan sembrar de más para recuperar las pérdidas de este año.

La crisis hídrica que atraviesa el río Colorado y, más acá, el valle de riego que maneja Corfo, está jaqueando el presente y futuro económico, productivo y social del norte de Patagones y del sur de Villarino en una manera impensada e inédita.

Si bien todavía está la posibilidad de una nevada inesperada como la del año pasado en la cordillera, que salvó el año productivo y permitió restablecer los niveles del dique Casa de Piedra y tener una temporada productiva casi normal, a esta altura de agosto se cree que esta situación no se volverá a repetir.Más allá del conflicto -hoy cuasi interminable- entre los chacareros de la zona y el ente de riego, otra sombra nubla el porvenir del sector: ¿qué pasará con la cebolla, el principal cultivo y motor de la economía de la zona, en este contexto?Hoy, desde los organismos técnicos vinculados al área de riego, se pide un especial cuidado en los mensajes que se dan al sector productivo, sobre todo con aquellos vinculados a la futura cosecha en esa zona.

¿Por qué? El año pasado, cuando parecía que no se iba a poder regar, muchos chacareros de la zona alquilaron campos en los valles del río Negro, y sembraron allí. Después, cuando la situación cambió, en el sur bonaerense se implantó más de lo esperado y lo que terminó siendo cosechado, sumado a lo hecho de más en Río Negro, acabó conformando un escenario actual de precios bajos y de imposibilidad de vender todo lo producido.

La preocupación, entonces, es que la situación vuelva a repetirse: que la idea que hoy ronda en la zona, de que el próximo año no habrá producción de cebolla en el Valle Bonaerense del Río Colorado, termine convirtiéndose en un búmerang, y que en 2022 vuelva a darse un panorama similar al que actualmente se está viviendo.

Hoy, un kilo de cebolla se paga hasta 4 pesos en un campo de la zona de Corfo. El costo de producción oscila entre $ 10 y 15.

Tal como están dadas hoy las condiciones, y más allá de que las entidades que reúnen a los productores adviertan lo contrario, en esta zona se va a sembrar cebolla. De hecho, varios ya han implantado variedades tempranas.

Además, distintas fuentes consultadas señalaron que -más allá de la crisis hídrica- la siembra será generalizada y que la potencial escasez de agua solo afectaría el tamaño de los bulbos. De cualquier modo, las recomendaciones  de los organismos oficiales, como Corfo, piden que “se siembre lo mínimo necesario” para evitar un consumo elevado de agua.

“Hoy no podemos decir que en esta zona no se va a sembrar cebolla: hay una cuestión cíclica en este tipo de producción, porque cuando en un año no hay buenos precios o hay problemas, el productor se arriesga para la siguiente campaña”, reconoció a “La Nueva.” el ingeniero Daniel Iurman, del INTA Hilario Ascasubi.

Al respecto, confirmó que en sus primeros ciclos de crecimiento, el cultivo demanda poca cantidad de agua.

“No es recomendable, pero sabemos que van a plantar. En lotes que son muy buenos y que cuentan con alta eficiencia en el manejo, tendrán mejores chances de producir. Y hoy, más allá de las predicciones que se están haciendo sobre el comienzo y el final de la temporada de riego, los productores ya están diciendo que algo van a sembrar; incluso, muchos ya implantaron cebolla temprana”, dijo.

Entonces, todo terminará dependiendo de lo que realmente suceda con la fecha de corte de riego porque, más allá de que Corfo estime una temporada que empezaría después de la segunda mitad de septiembre y que se extendería no más allá de principios de febrero, siempre cabe la posibilidad de la llegada de alguna precipitación que ayude al desarrollo de los bulbos o en la implantación.

“Ante estas informaciones, se cae en el peligro potencial de que el año que viene nuevamente haya sobreoferta de cebolla. Cuando comenzó la campaña 20/21 se estimaba un área de siembra de 6 mil hectáreas en el Valle Bonaerense, y terminaron siendo 9 mil. Supuestamente ahora sería mucho menor, pero todavía no sabemos cuánto ni conocemos las condiciones climáticas que van a permitir el desarrollo, o no, del cultivo”, explicó.

Iurman recordó que a mediados de 2020 no había nieve en las altas cumbres que alimentan al río Colorado ni tampoco reservas en el dique Casa de Piedra, una situación diferente a la actual, ya que ahora el embalse recuperó parte de su nivel.

“No contamos con grandes certezas sobre lo que va a pasar. Por ello, es riesgoso fomentar nuevas áreas productivas aún, y sí es recomendable que quienes siembran cebolla reduzcan el área significativamente. Después, deberemos ver qué sucede en los valles del río Negro: si es que vuelven a las 4 mil hectáreas tradicionales o aumentan nuevamente la superficie”, indicó.

Ese incremento en la siembra en el noreste rionegrino, sumado al que se dio en esta zona, el año pasado terminó configurando un escenario como el que hoy se está atravesando, con bajos precios y ausencia de mercados para colocar la producción, con toneladas de cebolla que esperan ser comercializadas en los campos.

“Se produjo mucho, en alguna medida, con la expectativa de que no iba a haber cebolla, y terminó habiendo oferta de más. Eso es lo que no debería volver a suceder", finalizó Iurman.

¿Hay alternativas productivas?

Iurman reconoció que, desde hace varios años, se viene difundiendo la necesidad de diversificar la producción en el VBRC, incorporando cultivas hortícolas alternativos a las rotaciones, como papa, batata, zanahoria o zapallo.

Sin embargo, aclaró que existe una realidad vinculada a los distintos actores sociales que tiene la zona, que hace que no sea tan sencillo modificar la producción: para el dueño del campo, que normalmente hace ganadería o semillas de girasol o maíz, la situación va generar una merma en su capacidad productiva; mientras que para el arrendatario, que normalmente arregla el alquiler de lotes a cambio de parte de su producción de cebolla, la cuestión es producir o no hacerlo.

“Debemos tratar de que nuestra región no pierda al horticultor arrendatario, para que no se vaya de la región de Corfo, y que se busquen alternativas, como papa, batata, zanahoria o zapallo, que demandan menos agua. Sería saludable también para la zona diversificar para no quedar tan expuestos a los vaivenes económicos de la cebolla”, manifestó.

 

Esta posibilidad, remarcó, debería ser incorporada por los dueños de los campos, que terminan alquilándola para producción.

“Es decir, si la referencia es la bolsa de cebolla, los arrendatarios van a seguir haciendo cebolla. El desafío, entonces, es que ante el desarrollo de estas otras producciones, todos pateen para el mismo lado”, dijo.

Al respecto, explicó que la incorporación de estos cultivos permitiría también diversificar los riesgos.

“Hace rato que estamos promoviendo esto:  cuesta mucho, pero que se consiguen resultados. En esto, es importante que el horticultor vaya incorporando maquinarias y otros mercados. Además, se trata de producciones que se pueden ir desarrollando con el paso del tiempo", concluyó.

Fuente: La Nueva


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