Paraguay: La cebolla paraguaya se encamina hacia una cosecha récord
El Plan Nacional de Cebolla avanza con buenas perspectivas en las parcelas de Yasy Cañy, mientras productores proyectan acercarse a las 1.000 hectáreas cultivadas en la campaña 2026/27.
La producción nacional de cebolla se enfrenta a la campaña 2026/27 con ambiciones que van más allá de una buena cosecha. El objetivo principal es aumentar la oferta local, mejorar la calidad y reducir la dependencia de importaciones.
El Plan Nacional de Cebolla avanza en Yasy Cañy, donde las parcelas de la variedad tardía Salto Grande están en plenitud vegetativa. El Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) apoya con asistencia técnica centrada en el control de plagas, nutrición, y manejo adecuado del suelo y agua.
Monitorear los cultivos busca lograr plantas con follaje robusto, lo cual es esencial para producir bulbos de mayor calibre y calidad comercial. Se espera que estas condiciones mejoren el rendimiento y la competitividad de la producción paraguaya.
El desafío productivo es claro: el mercado paraguayo consume unas 150 toneladas de cebolla diarias, equivalentes a 54,000 toneladas al año. Para los productores, cubrir una parte creciente de esta demanda es una oportunidad para generar ingresos en el campo.
En junio pasado, durante el lanzamiento de la campaña de siembra para papa y cebolla 2026/27, productores de la Asociación de Productores Frutihortícola y Agropecuaria Colmenense (APFAC) proyectaban que la superficie sembrada podría acercarse a las 1,000 hectáreas a nivel nacional, con unas 300 hectáreas en La Colmena.
La ampliación del área sembrada debe complementarse con mejoras en la comercialización. Los productores indican que incrementar la cosecha no garantiza mejor rentabilidad sin canales seguros para vender el producto a precios que compensen los costos.
El verdadero desafío va más allá de producir. A pesar del potencial de la cebolla paraguaya para generar ingresos en comunidades rurales, enfrenta problemas en comercialización y competencia con productos importados.
En 2023, productores de Paraguarí advirtieron sobre el impacto de las importaciones y solicitaron mejores condiciones para el producto nacional. Desde entonces, el sector avanzó en iniciativas como centros de distribución y asistencia para la certificación de variedades.
El problema tiene dos dimensiones: Paraguay necesita mayor producción y calidad para cubrir el mercado, y también debe asegurarse que esta producción llegue a los consumidores generando rentabilidad para los agricultores.
La agricultura familiar desempeña un rol crucial. Potenciar el cultivo de cebolla puede ampliar los ingresos familiares y activar toda la cadena productiva, desde semillas hasta comercialización.
Los resultados en otros departamentos muestran el potencial económico del rubro. En Itapúa, por ejemplo, la zafra 2025 involucró a 388 productores que vendieron cerca de 2.4 millones de unidades, generando ingresos significativos.
Estos datos demuestran que la producción hortícola puede ser una fuente importante para la economía regional cuando hay escala, asistencia técnica y acceso al mercado.
El Gobierno ve el Plan Nacional de Cebolla como un paso hacia mayor soberanía alimentaria y reducción de importaciones. Para que sea sostenible, el crecimiento deberá ir acompañado de planificación adecuada, semillas de calidad, tecnología y previsibilidad comercial.
La campaña 2026/27 comienza con buenas perspectivas y un ambicioso objetivo de expansión. Sin embargo, el éxito se medirá al llegar la cosecha: no solo por la cantidad producida, sino por la capacidad de los agricultores para venderla a precios rentables.
Fuente: elnacional.com.py




