Chile: La investigación busca una producción de papa más estable, eficiente y competitiva
El INIA destaca la necesidad de mejorar semillas, variedades, riego, sanidad, trazabilidad y agregado de valor para reducir la inestabilidad productiva y comercial que enfrenta el sector papero chileno.
La producción de papa constituye una actividad fundamental para la seguridad alimentaria, la tradición agrícola y la economía rural de Chile. Se estima que más de 20.000 productores utilizan este cultivo como fuente de ingresos o para el autoconsumo.
El sector presenta una marcada diversidad productiva: incluye desde pequeñas superficies destinadas al consumo familiar hasta explotaciones altamente tecnificadas, capaces de alcanzar rendimientos superiores a 70 toneladas por hectárea.
Una producción expuesta a fuertes variaciones
Chile produjo alrededor de 1,6 millones de toneladas de papa durante la campaña 2024/25, un volumen que permitiría cubrir el consumo nacional. Sin embargo, la producción había descendido a solamente 800.000 toneladas en 2023, provocando menor oferta, escasez y aumentos importantes de precios.
Estas variaciones muestran que el abastecimiento no está garantizado y que resulta necesario sostener rendimientos elevados y estándares adecuados de calidad durante las diferentes campañas.
Variedades adaptadas al cambio climático
El cambio climático representa una amenaza permanente para la sostenibilidad del sector. El riego permite reducir parte de la incertidumbre, aunque también incrementa los costos y requiere disponibilidad de agua e infraestructura.
Además, el aumento de la humedad puede favorecer algunas enfermedades. Por este motivo, los programas de mejoramiento genético buscan variedades de alto rendimiento y calidad, tolerantes al estrés hídrico, con ciclos productivos más cortos y resistencia a las principales enfermedades.
Mayor oferta no siempre significa mayor rentabilidad
Cuando las condiciones climáticas son favorables, existe disponibilidad de semilla y los insumos necesarios llegan oportunamente, los rendimientos pueden superar ampliamente los promedios históricos.
Sin embargo, el aumento de la oferta suele provocar una caída de los precios pagados al productor. En algunos casos, esta situación compromete la rentabilidad y desalienta la continuidad del cultivo, generando ciclos de expansión y reducción de la superficie sembrada.
Diferenciación y agregado de valor
La investigación también plantea ampliar las alternativas de utilización de la papa, mediante nuevos productos, preparaciones diferenciadas y procesos industriales que permitan aprovechar mejor las campañas de elevada producción.
Para avanzar en esa dirección será necesario informar al consumidor sobre las características y los usos recomendados de cada variedad, además de garantizar la trazabilidad del producto comercializado.
El estudio de las variedades chilenas también podría facilitar su incorporación a procesos de agregado de valor, como la extracción de compuestos y la utilización de la papa como materia prima para nuevos alimentos.
Tecnología para mejorar la eficiencia
En el corto plazo, la competitividad dependerá especialmente de la eficiencia productiva. Entre las herramientas disponibles se encuentran los análisis de suelo y foliares, los drones, los sensores y los sistemas de alerta para el manejo racional de enfermedades.
También resultan fundamentales el fortalecimiento de los sistemas de producción de semilla de calidad y la elección de variedades adaptadas a cada ambiente y destino comercial.
Según el Dr. Manuel Muñoz, investigador de INIA Remehue y responsable del Programa de Mejoramiento Genético de Papa del INIA, la investigación y la transferencia tecnológica serán determinantes para alcanzar una producción sostenible, ambientalmente responsable y rentable más allá de las fluctuaciones del mercado.
Fuente: Diario de Puerto Montt




