España: Algunos indicios marcan una alentadora recuperación en la campaña de la patata 2026
Podríamos estar frente a un suave punto de inflexión en el ciclo. Es claro que no se trata de una recuperación inmediata, pero quizás sea el inicio de un progreso lento y sostenido.
Es ampliamente sabido que el mercado de la patata ha estado marcado siempre por ciclos de altibajos, con años destacados tanto por buenos como malos resultados. Tras cuatro temporadas consideradas como exitosas o incluso excelentes, el año 2025 marcó el inicio de un nuevo ciclo, siendo recordado como uno de los peores en mucho tiempo.
Diversos factores se combinaron para calificar 2025 como un año crítico: una superproducción a nivel global, caída de precios, condiciones meteorológicas adversas, aumento de los costos y un incremento en las importaciones, entre otros.
Aunque todavía es pronto para sacar conclusiones definitivas sobre la campaña de 2026 y las expectativas son cautas, algunos datos iniciales sugieren que podríamos estar ante un ligero cambio de tendencia. Si bien no parece que estemos frente a una recuperación inmediata, podría tratarse del comienzo de un proceso lento hacia la estabilización.
Lo que se fue
El año 2025 trajo consigo momentos extremadamente difíciles en los que muchas explotaciones se vieron gravemente afectadas, ya sea por el impacto directo de las condiciones climáticas o por una saturación del mercado. Esta saturación impidió, en muchos casos, la comercialización adecuada y provocó precios muy por debajo de las expectativas. Esto fue motivado principalmente por un aumento en las importaciones de patata, que alcanzaron las 889.446 toneladas (un incremento del 0,3 % respecto a 2024), y una disminución en las exportaciones, que bajaron hasta las 239.382 toneladas (un 20 % menos que el año anterior), según los datos publicados por el ministerio.
Una de las principales causas de la caída en las exportaciones nacionales fue el aumento del 7 % en la producción de patata europea en comparación con 2024. En términos de importaciones, aunque las provenientes de terceros países disminuyeron en 2025 según lo previsto inicialmente, se registró un notable incremento desde países europeos. Francia lidera esta categoría con 649.538 toneladas, consolidándose como el principal proveedor de patata de consumo a España.
Cabe destacar a Israel como un caso particular este año, logrando un crecimiento del 62,3 % en sus exportaciones hacia España y desplazando a Egipto como el mayor proveedor no europeo.
Lo que viene
A estas alturas, cualquier análisis sobre la campaña de 2026 sigue siendo preliminar. Sin embargo, ya pueden percibirse algunos indicios alentadores. Por ejemplo, se ha registrado una desaceleración notable en la comercialización de semilla, lo que sugiere una disminución significativa en la superficie cultivada para esta temporada. Después de un año plagado de pérdidas y dificultades, las dinámicas del mercado parecen estar impulsando a muchos agricultores hacia una reducción de hectáreas o la diversificación hacia otros cultivos.
Otro aspecto positivo es la disminución del precio de la patata de siembra, lo cual ayuda a reducir los costos de producción. Esto representa un cambio considerable respecto a la tendencia alcista sostenida en los precios en los últimos cuatro años.
Además, ha incrementado el porcentaje de explotaciones que optan por producir bajo contratos comerciales en lugar de vender en el mercado libre. Esta evolución aporta mayor estabilidad al sector y permite una mejor planificación a largo plazo. No obstante, los nuevos contratos están siendo más conservadores en cuanto a los volúmenes negociados debido a los altos niveles de existencias aún almacenadas y al deseo de evitar un nuevo desequilibrio como el ocurrido en 2025.
Lo que resulta claro es que el sector nacional de la patata mantiene una fortaleza destacable, mostrando resiliencia y solidaridad frente a los desafíos. Con determinación, continúa apostando por una producción de calidad que sigue siendo un referente mundial. Toca ahora dejar atrás los desafíos vividos en 2025 y enfocar esfuerzos y esperanzas en lo que puede traer consigo este nuevo año.
Fuente: revistacampo.es




