Países Bajos (Limburgo): Los productores de patatas están desesperados por el enorme excedente que no pueden vender.
La gran incógnita es: ¿qué ocurrirá ahora con todas esas patatas?
Aunque la venta o el procesamiento inmediato de gran parte de la cosecha suele ser la norma, esta temporada ha planteado desafíos inesperados. En la práctica, esto se traduce en almacenes repletos de patatas, lo cual es problemático para los agricultores, ya que el almacenamiento implica costos adicionales y las patatas no generan beneficios mientras permanecen sin vender.
Una situación compleja
De acuerdo con la Asociación Agrícola y Hortícola de Limburgo (LLTB), explicar la situación no es tarea sencilla. La agricultura no funciona como una fábrica que pueda detenerse o reactivarse a voluntad; factores como el clima y las fluctuaciones del mercado desempeñan un papel crucial, señala Peter van Dijck, miembro de la junta directiva. Por lo tanto, no es simplemente un asunto de exceso de producción o hectáreas cultivadas. Lo que está ocurriendo es principalmente el resultado de una interacción entre las fuerzas del mercado y las variaciones climáticas.
El destino del excedente
El futuro de las patatas excedentes depende de las circunstancias. Mientras algunas logran ingresarse en el mercado convencional, otras se aprovechan bajo alternativas como alimento para animales o se transforman en otros productos. También existe la opción de utilizar el excedente en procesos de digestión anaeróbica, convirtiendo residuos como cáscaras en biogás. Sin embargo, estas soluciones tienen sus limitaciones. La semana pasada ya se llevaron a cabo campañas públicas al respecto, pero fuera de los canales de venta habituales, no aparecen medidas estructurales adicionales para resolver el problema, comenta Van Dijck.
El caso de Rob Engelen: 700.000 kilos sin vender
Rob Engelen, agricultor en Arcen, enfrenta una situación especial tras la quiebra de la procesadora CêlaVíta, que lo dejó con un total de 700.000 kilos de patatas sin comprador. Según él, el panorama del mercado de la patata ya era desfavorable para los productores locales antes del incidente. Los supermercados tendían a priorizar patatas más baratas importadas, lo que desbalanceó aún más la oferta y demanda. Ha sido un cúmulo de dificultades, lamenta Engelen.
Con el objetivo de evitar el desperdicio y generar cierto ingreso extra, publicó un anuncio en Facebook ofreciendo patatas a la venta de manera directa al consumidor. La iniciativa alcanzó cierta repercusión y contó con el apoyo de organizaciones como No Waste Army, que ayudaron a vender parte del excedente. Aun así, todavía queda una gran cantidad por despachar. Vender toda esa montaña parece casi imposible, admite Engelen. No obstante, está satisfecho con la iniciativa, pues logra generar conciencia sobre el problema del desperdicio alimentario.
Mirando hacia el futuro
Desde la LLTB se anticipa que los productores podrían reducir el cultivo de patatas en la próxima temporada como respuesta a los retos actuales. En última instancia, es una decisión comercial vinculada al comportamiento natural de regulación del mercado global, explica Van Dijck. Por ahora, no se esperan grandes transformaciones estructurales en el largo plazo.
Engelen también evalúa ajustar su producción a futuro y espera una mejora en las dinámicas del mercado. Además, confía en la posibilidad de establecer acuerdos con compradores que ayuden a reducir excedentes y permitan garantizar precios más equitativos para los agricultores.
Fuente: l1nieuws.nl




