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Europa 17/10/2019

España: La patata llegó a Bergantiños con la Ilustración

Coristanco es una de las capitales gallegas de la patata y la producción de esta planta se introdujo en Galicia antes que en el resto de España y la Europa mediterranea, como un "producto de la Ilustración".

¿Cuándo llegó a Bergantiños? Todo apunta que fue tras las guerras napoleónicas. Precisamente hemos localizado en el Mercado de las Pulgas de París documentos sobre el pago de contribuciones vecinales en esta comarca a las tropas francesas invasoras que estamos cotejando.

Galicia tuvo las primeras plantaciones de patatas de España para alimentación humana y animal en el siglo XVIII. La planta llegó por mar a nuestro país desde las Indias, pero fue en la montaña lucense y mindoniense donde aparecen las primeras citas a plantaciones agrarias de patatas, que sí eran conocidas a principios del siglo citado. Pejerto Saavedra documenta huertas de patata en 1736 en la parroquia de Bravos, en la alta montaña de la provincia de Mondoñedo, pero de escasa relevancia porque no se citan en el Catastro de Ensenada de 1752.

En este inventario figura su presencia en algunas parroquias orensanas desde 1750. Será a raíz de la Guerra de los Siete Años, en la que España entra en 1761, cuando se propaga por la montaña de Mondoñedo y de Lugo. La expansión de la patata está primero relacionada con la crisis de 1768, en esta zona, y luego en el resto de Galicia y España en el primer tercio del XIX. Se empezó conociendo entre nosotros como castañas marinas, batatas, patatas o criadillas de tierra. Por castañas aún se le conoce en muchas de nuestras aldeas, por ejemplo en la ría de Camariñas. No he podido encontrar datos de su cultivo en la Costa da Morte anteriores al siglo XIX.

Varios son los nombres asociados a su impulso, como los de Parmentier o Garay; pero también hubo gallegos comprometidos en la mejora de nuestra producción agraria, algunos de prosapia vinculados a nuestra comarca. José Ramón Becerra y Lamas en 1838 destacó en el estudio de las variedades de patatas, en la planificación de su provechosa extensión por el país. Las Sociedades Económicas de Amigos del País y los rentistas vían beneficios para el autoconsumo familiar y el pago de rentas,  de ahí los esfuerzos de las clases dominantes para extenderlas ante un campesinado en principio reticente.

En la costa fue nula la expansión hasta las grandes hambrunas tras la Guerra de Independencia, porque teníamos una aceptable rendimiento en las rotaciones de trigo o centeno con nabos y maíz. La patata debía entrar sustituyendo a este último, algo que no satisfacía al campesino, salvo en zonas de barbecho como las de alta montaña. Las hambrunas y su buen comportamiento en todo tipo de tierras, sobre todo para alimentación de autoconsumo debido a los problemas de almacenamiento,  llevaron al cambio.

Según Rafael Farias en la página 109 de "Memorias de la Guerra de la Independencia escritas por soldados franceses (Madrid, 1920)" el ejército de Soult a su entrada en Galicia en 1809 se alimentaba tan solo de legumbres que robaba en los alpendres y "alguna patata que desenterraban los soldados". Es una de las primeras citas a la presencia generalizada de plantaciones de patatas entre el campesinado gallego.

En principio destinada al ganado, pero tras las hambrunas de esta contienda, al igual que en el resto de Europa, ya ampliamente cultivadas para la alimentación humana de los campesinos como base del caldo gallego, sustituyendo a las castañas y acompañando a la broa.El soldado inglés Harris (Recolletions of Rifleman Harris, Ed. by Henry Curling and Sir John Fortescue, London 1928) acreditó como las mismas penurias se encontró el mismo año de 1809 el cuerpo expedicionario de sir John Moore en su retirada a A Coruña huyendo de los franceses.

Citan estos protagonistas de la contienda la necesidad de comer la hierba que alimentaba a los animales. En este caso suponemos que se trata de las berzas y verduras que en baldes calentaban los labradores para las vacas. Por cierto, el pueblo gallego ese verano, con muy poca aportación inglesa y menos de las juntas patrióticas, se desembarazó en tres meses del invasor francés.

Sabemos que en Bergantiños, Xallas y la Costa da Morte no se cultivaban patatas en buena parte del siglo XVIII. En las más de cien parroquias que transcribí del Catastro de Ensenada (1752-1754) en esta zona no hay referencias a este cultivo, ni siquiera como forraje. Aquí se plantaba trigo, maíz, centeno, legumbres, y se pagaban diezmos y primicias aún en el siglo siguiente con cereales.

Hasta el diccionario de Madoz en 1847 no comprobamos una gran extensión del tubérculo con datos oficiales en nuestras comarcas. No se hizo popular hasta las guerras napoleónicas, aunque insisto en que fue Galicia la primera región española que la empezó a plantar en el siglo XVIII.

DE LAS INDIAS A BERGANTIÑOS

La patata fue pronto conocida por los españoles en tierras incas, pero la divinizada papa solo tuvo un valor ornamental durante siglos, como curiosidad botánica e incluso con propiedades medicinales. Podemos decir que se trata de una planta ilustrada, se empezó a hacer popular en los gabinetes proyectistas del siglo de las luces, cuando se implanta en Galicia.

En zonas pobres para el cereal, como Irlanda, ya se le empezó a sacar rendimiento agrícola en el siglo XVI; en los Países Bajos desde la Guerra de los Siete Años y también como forraje en España o Italia un siglo después. Como nota singular se dice que el difusor de la patata en Irlanda fue Walter Raleigh, pero quiero añadir que la conoció a través de un ilustre prisionero gallego retenido en su palacio londinense en 1586, Pedro Sarmiento de Gamboa; navegante, explorador y el gran historiador de los incas, quien también le habló al amante de la reina de la leyenda de El Dorado, los gigantes patagones o los mares del sur. Así que Irlanda tiene una deuda con nuestro héroe pontevedrés.

En el siglo XVIII el aumento demográfico, las crisis de subsistencias sufridas En europa, también en Galicia, llevaron a su fomento desde los gobiernos. Uno de los padres de este progreso fue el francés Anthoine Parmentier (1737-1813). Al parecer su experiencia de cautividad en Prusia durante la Guerra de los Siete Años, lo llevó a promover la patata como alternativa alimentaria. La aplicó a las mesas nobles, en los banquetes reales, dándole el sugerente nombre de manzana de tierra.

Consiguió que se levantaran las leyes que prohibían su cultivo fomentando su consumo en obras como "Examen chimique des pommes de terre, dans lequel on traite des parties constituantes du blé, Paris: Didot le jeune, 1773, in-12, XXIV-252 pp". Pero sobre todo organizando su cultivo en regiones como Normandía, con gran éxito. Tras Parmentier debemos reconocer la labor de un alumno aventajado, Garay, en el caso español.

Se dice que el biólogo de Alloza-Teruel Joaquín Fernando Garay de Oca (1733-1810) testigo de la notable introducción del cultivo de la patata en Francia por Parmentier en el año 1786, comenzó a hacer lo mismo en Galicia siete años después. Garay viaja en 1791 a Francia y al parecer vuelve a Galicia con nuevas ideas que presenta en los gabinetes de ilustrados y fomentadores.

Pero nuestra documentación indica que a esta altura Galicia ya contaba con muchas parroquias de la actual provincia de Lugo donde la patata era un producto con rendimiento aceptable, como vimos arriba; así que Garay vio in situ que las ideas de Parmentier tenían una correspondecia práctica en nuestro país, en donde ya podía disponer de abundante simiente y labradores experto en su cosecha. Su labor de difusión y búsqueda de apoyos entre las altas esferas propició sin duda su fuerte impulso por todo el norte.

En el año 1793 transportó patatas desde Galicia al valle de Benasque, donde se produciría uno de los primeros experimentos serios de plantaciones de este tubérculo en España, junto al de Galicia. Como miembro de la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País, se afanó en la gestión de recursos en el Alto Aragón, fomentando el regadío, la plantación de árboles y la entrada del  productos de ultramar como el cacahuete (1802) y la patata (1793).

Las plantaciones de Garay en su tierra turolense enseguida se extendieron por la región, antes incluso de las hambrunas napoleónicas, como en nuestra montaña. Ignacio de Asso, en su libro " Historia de la Economía de Aragón", publicado en 1798, escribe que (...)"De pocos años a esta parte se ha introducido el cultivo de las patatas en Villanueva, y en otros ligares del Valle de Benasque , donde las llaman triunfas." Al bajo Aragón llega a finales del siglo XVIII por un ciudadano francés,  Guillermo Foch, que residía desde 1779 en la localidad de Moyuela trabajando como hortelano y comerciante. Había nacido en 1758 en la localidad de Estabens (Francia). Guillermo iba con su carro a Albalate del Arzobispo y otras localidades del Bajo Aragón, entrando en contacto con cultivadores de la patata y llevó unos sacos a Moyuela y Plenas hacia el año 1801. Y ya vimos que en Galicia al menos la había en 1736.

Fuente: www.adiantegalicia.es


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