España (Castilla y León): Disminuye la superficie dedicada a la patata después de un año con precios a la baja
La campaña de patata en España comienza influenciada por las secuelas de la temporada anterior, que estuvo caracterizada por precios reducidos y complicaciones en la comercialización. Así lo ha señalado Eduardo Arroyo, presidente de APPACYL.
Las intensas lluvias del invierno, sumadas al exceso de producción registrado en Francia durante la campaña anterior, están influyendo tanto en la superficie destinada al cultivo como en las proyecciones de producción para el presente año.
El presidente de APPACYL anticipa una reducción en la superficie sembrada. En Castilla y León, por ejemplo, se estima que podría pasar de 19.500 hectáreas el año pasado a unas 17.000 hectáreas este año. Mientras tanto, en Andalucía, se espera una disminución aún mayor, calculada entre un 12% y un 15%.
El invierno particularmente húmedo ha complicado las labores de siembra, generando importantes retrasos. En Andalucía, las plantaciones se encuentran hasta con dos meses de demora, lo que no solo ha reducido la superficie cultivada, sino que también ha alterado todo el calendario agrícola. En Castilla y León, las lluvias han dificultado el ritmo habitual de trabajo, obligando a concentrar las siembras en un margen de tiempo más reducido.
A la menor superficie sembrada se suma el hecho de que los inviernos húmedos acostumbran a impactar negativamente en los rendimientos de cultivos como la patata, sobre todo en terrenos de regadío. Las condiciones subóptimas del suelo pueden perjudicar el desarrollo del cultivo, lo que se traduce en una disminución de la cosecha final. Según las previsiones del presidente de APPACYL, Eduardo Arroyo, la producción en Castilla y León podría situarse entre 600.000 y 700.000 toneladas si las condiciones no empeoran.
La alta humedad implica además un riesgo mayor de enfermedades en los cultivos. Desde APPACYL hacen un llamado a evitar las siembras bajo condiciones desfavorables, ya que los suelos empapados son propensos a favorecer infecciones fúngicas y dificultan la germinación debido a la falta de oxígeno. Por esta razón, recomiendan realizar las siembras de forma escalonada, seleccionando parcelas con el nivel de humedad adecuado y evitando nuevas precipitaciones que puedan agravar estos problemas.
A pesar de los retrasos significativos en las siembras andaluzas, que llegan a acumular casi dos meses de demora, Arroyo descarta solapamientos graves con la campaña de Castilla y León. Las diferencias climáticas entre ambas regiones favorecen un desarrollo más rápido del cultivo en el sur debido a las superiores temperaturas, lo que acelera los ciclos productivos. Así, aunque las fechas iniciales de siembra sean similares este año, las cosechas seguirán adelantándose en Andalucía gracias a su mayor acumulación térmica.
En la actualidad, hay parcelas en Andalucía sembradas hace solamente 15 días que ya muestran signos de germinación, algo que resulta inviable en Castilla y León, donde las siembras aún se están llevando a cabo.
Por otro lado, la incertidumbre generada por las complicaciones del mercado libre en la campaña previa ha intensificado los contratos entre productores para garantizar la comercialización. Sin embargo, según APPACYL, tanto la industria como los operadores no han elevado significativamente los volúmenes contratados; incluso algunos han minimizado sus compromisos en comparación con otros años.
Los precios actuales rondan entre 22 y 25 céntimos por kilo, cifras inferiores a las del año pasado, cuando se situaban entre 25 y 28 céntimos por kilo.
El contexto europeo también ha influido en el mercado español de la patata. Durante el ciclo anterior, un gran excedente en Francia —calculado entre 700.000 y 1 millón de toneladas— impactó los precios en toda Europa e incrementó la importación de patatas francesas en España a costos muy bajos. Esta presión redujo los precios locales hasta niveles que en muchas ocasiones fueron inferiores a los costes de producción, dejando incluso parte de la cosecha sin vender y algunas parcelas sin recolectar.
En Castilla y León se alcanzaron volúmenes entre 700.000 y 750.000 toneladas durante la pasada temporada, situándose por debajo de un año promedio. Este descenso también estuvo influido por episodios de estrés térmico ocurridos durante un verano caluroso, que impactaron negativamente en los rendimientos del cultivo.
El origen del excedente francés está relacionado con cambios en el comercio internacional. La industria patatera francesa ha visto una reducción en sus exportaciones hacia mercados asiáticos debido a la competencia de países como China, India y Tailandia. Al mismo tiempo, el país ha incrementado su superficie cultivada en años recientes, pasando de unas 170.000 hectáreas a cerca de 200.000 hectáreas, lo que ha intensificado el exceso de oferta en el mercado europeo.
Fuente: agrodigital.com




